02-11-2020 10:29 hs.

Sustentabilidad: cómo afecta la pandemia a la competitividad

El desarrollo de energías alternativas ante la encrucijada

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Es innegable señalar que las energías renovables son ya parte del presente en muchos países y que pronto serán el futuro de las fuentes energéticas mundiales, urgidas por reducir la emanación de gases contaminantes que efectúan a la atmósfera y que cada día van haciendo más compleja la crisis climática que estamos viviendo. Los desafíos que hoy todavía no encuentran una solución, como el almacenamiento de la energía producida por el viento o el sol, sólo están sujetos a próximos hallazgos, que ya se encuentran en investigación, o en desarrollo, y que sin duda serán masivos en los próximos años.

En Argentina, la industria renovable se enfrenta a varios desafíos. La limitación propia de la demanda energética; generado por el efecto de la pandemia, haría parecer ilógico estimular nuevos desarrollos. Teniendo en cuenta la caída del consumo del 30% aproximadamente, terminaremos el 2020 con 42 GW de potencia instalada total para una demanda que no superará los 30 GW.
Sin embargo, el sector de energías limpias tiene una moneda con dos caras muy fuertes para los grandes usuarios privados: la sustentabilidad y la competitividad. La crisis climática y la necesidad de unificar los esfuerzos de todos los actores de la sociedad en pos de un futuro sostenible, colocó un compromiso inevitable en empresas de todos los tamaños. Asimismo, los fondos de inversión, la elección del consumidor y la opinión pública han provocado que la descarbonización se convierta en un negocio rentable para las compañías.

El cambio de paradigma hacia una economía más verde que cambie los cimientos sobre la que fue construida, impulsa al sector privado hacia programas de sustentabilidad y responsabilidad social que permanezcan a largo plazo y signifiquen un efecto positivo en el ambiente y la sociedad. Si bien la contratación de energías renovables por grandes usuarios hoy representa una buena alternativa por sus precios competitivos para consumo, es aún mayor la ?rentabilidad? reputacional y la satisfacción de convertirse en un actor comprometido con el bienestar.

La Unión Europea y Japón acaban de anunciar el compromiso de convertirse en mercados carbono neutrales para el 2050. La mayoría de las compañías más grandes del mundo plantean sus compromisos de carbono neutralidad para 2025 o 2030. Los principales mercados, los más desarrollados, empiezan a penalizar a aquellos productos que no cumplan con estándares ambientales, aplicando impuestos al carbono, por ejemplo. Lo que pensábamos que ocurriría en muchos años, ya está pasando en 2020.

Educar a nuestra comunidad sobre el mercado a término para grandes usuarios (MaTer) y acerca de la reducción y compensación de la huella de carbono es el nuevo objetivo que debemos asumir los representantes de las energías limpias, para hacer crecer el conocimiento en la temática y dejar al descubierto la urgencia con la que debemos tomar acción. El negocio de la descarbonización sólo puede verse como tal si el principal resultado en la proyección de la industria es una economía más responsable y consciente en su desarrollo, pero además, rentable.

Fuente Ambito